martes, 12 de marzo de 2013

Performance


Año tras año, durante nuestra estancia en el instituto, hemos podido ver cómo nuestros compañeros de primero de bachillerato representaban distintas performances. Podemos nombrar alguna de ellas como, un día con Burka, “Viva la Pepa”, un campo de concentración nazi, etc., todas ellas pensadas por Miguel Roa. Cuando las veía siempre pensaba que tendría preparado para cuando a mí me tocase pero claro, para eso faltaba mucho tiempo. Supuestamente faltaba mucho, pero es que ya estoy en el segundo trimestre de bachillerato y la performance incluso ya ha pasado.
Desde principio de curso hemos tratado la solidaridad en tiempos de crisis y cada uno de nosotros estamos colaborando en distintos sitios. Además nos hemos leído un libro y visto una película sobre la vida de San Juan de Dios y todo lo que este hizo a lo largo de su vida por los enfermos y pobres, en definitiva, por todo el que lo necesitaba. Clase tras clase fuimos descubriendo nuevas cosas y aprendiendo nuevas lecciones y todos nos preguntábamos ¿para qué queremos saber esto? Pues bien, todavía me acuerdo de aquel miércoles, como otro cualquiera, cuando Miguel Roa nos comunicó el tema de nuestra propia performance “En el hospital de San Juan de Dios” y menos mal que ese tema había sido muy trabajado ya en clase porque si no, por lo menos yo, no hubiese sabido de qué trataba. Vestuario, fotos, actuar, obligatorio, todos mirándote...muchas cosas para ser el primer día y, como era de esperar, al principio muchas caras largas y pensamientos como… “qué vergüenza voy a pasar” entre muchos otros pero desde el principio se nos avisó que cuando la hubiésemos hecho esa forma de pensar cambiaría. Como todo, esto también necesitaba ser preparado ya que las cosas improvisadas nunca salen bien y poco a poco fuimos dándole forma a la performance. Primeramente tuvimos que elegir qué personaje (monjes, lavanderas, aguadoras, enfermos, ciego, lazarillo, enfermeras, cura, etc.) queríamos representar y yo, sin ningún motivo destacable, me decante por lavandera. Algunos tuvieron que hacerse la ropa, pero otros como yo solo tuvimos que buscarla y la verdad que al principio pensé que iba a estar más complicado pero cuando me puse a pensar me di cuenta que lo tenía todo. Luego vino la sesión de fotos y por lo menos para mí, eran temidas ya que estoy acostumbrada a sonreír en las fotos y sabía de sobra que Miguel me diría… “ni se te ocurra abrir la boca que los braquets no pueden salir”, pero bueno, dentro de lo que cabe hasta salieron bien. Y por último, nos leímos los folios donde nos explicaba que teníamos que hacer cada uno y en qué momento.
El día antes de la representación, todos quedamos por la tarde en el instituto para hacer un ensayo general y yo hasta estaba nerviosa. Colocamos todo el decorado como estaría puesto a la mañana siguiente con colaboración de algunos padres del instituto, nos vestimos tal y como iríamos y nos pusimos manos a la obra. Ensayamos unas cuatro veces si no recuerdo mal y estuvimos allí aproximadamente dos horas y media y la verdad, que no salía muy bien. Día 26 de febrero, por fin llegó el día tan esperado por todos nosotros, nada más llegar nos vestimos y preparamos todo. Hicimos tres representaciones a lo largo de la mañana y estas sí que salieron bien, y por las reacciones que pudimos ver allí creo que gusto.
En definitiva, ha sido una gran experiencia la que he podido disfrutar con mis compañeros gracias a la performance. Sin dudarlo volvería a realizar esta actividad y quien sabe, a lo mejor lo de Granada sale para delante y nos vemos actuando de nuevo pero por lo pronto, nos tendremos que conformar viendo fotos y recordando todas y cada una de las cosas que hemos vivido. 







No hay comentarios:

Publicar un comentario